Ideas · São Paulo
Andreessen tenía razón: manda el mercado. Por eso acá manda la restricción.
Kavak cerró Colombia y Perú a comienzos de 2024. En diciembre de 2025 registró su primer mes completo de rentabilidad global. No cambió de equipo. No cambió de producto. Cambió de mapa.
Daniel Pinto
Un medio de Interadia · São Paulo·10 min·5 de septiembre de 2026

Abrió en Bogotá un centro de reacondicionamiento de 16.900 metros cuadrados con una inversión reportada de 2,1 millones de dólares
Kavak entró a Colombia y Perú a mediados de 2022. Abrió en Bogotá un centro de reacondicionamiento de 16.900 metros cuadrados con una inversión reportada de 2,1 millones de dólares. En Perú llevaba unas 3.000 transacciones y 300 unidades en inventario para agosto de 2023.
En noviembre de 2023 anunció que cerraba ambos mercados a partir del 1 de enero de 2024. La razón declarada fue concentrarse en los mercados más rentables y de mayor crecimiento.
En marzo de 2026 la compañía cerró una ronda de 300 millones de dólares liderada por a16z Growth, que la describió como su mayor inversión en América Latina y la primera de ese vehículo en la región. En el anuncio informó algo más relevante que el monto: diciembre de 2025 había sido su primer mes completo de rentabilidad global, impulsado por México y por mejoras operativas en Chile y Medio Oriente. Cerca de 120 mil transacciones en 2025 y un ritmo anualizado de originación de crédito de 600 millones de dólares en el último trimestre.
El equipo era el mismo. El producto era el mismo. La diferencia fue dónde estaba parado.
La tesis original, y por qué es correcta
Marc Andreessen escribió en junio de 2007, en su blog personal, la formulación que después se volvió consenso en todo el capital de riesgo: entre equipo, producto y mercado, el mercado es el factor que más determina el resultado. Su frase más citada lo resume: "When a lousy team meets a great market, market wins."
No hay nada que discutir en esa tesis. Es correcta. El problema es lo que pasa cuando se aplica en una región donde la variable "mercado" no es lo que el argumento original supone.
Andreessen escribió desde adentro de un mercado interno enorme, con una sola moneda, un solo idioma comercial, un solo marco regulatorio federal, un solo sistema de pagos y un consumidor con capacidad de gasto alta y relativamente homogénea. En ese contexto, "mercado grande" y "oportunidad grande" son casi sinónimos. El fundador elige categoría, y el tamaño viene incluido.
Acá no viene incluido. Acá hay que armarlo, país por país, y casi nunca alcanza.
El tamaño, en números, es la primera restricción
Las proyecciones del FMI para 2026 dan el orden de magnitud. Brasil: 2,64 billones de dólares de PIB nominal, con 12.313 dólares per cápita. México: 2,12 billones, con 15.779 per cápita. Después el escalón se cae. Argentina: 688,4 mil millones. Colombia: 539,5 mil millones. Chile: 407,9 mil millones, con el ingreso por habitante más alto del grupo, 20.240 dólares. Perú: 380,9 mil millones.
Dos economías grandes y luego una lista de economías medianas. Brasil y México concentran alrededor del 70% del PIB combinado de esos seis países.
Eso significa que una compañía que no gana en Brasil o en México no está compitiendo por el mercado latinoamericano: está compitiendo por el resto. Y el resto, sumado, tiene menos escala que cualquiera de los dos grandes, con el agravante de estar repartido en cinco monedas, cinco reguladores financieros, cinco regímenes tributarios y cinco sistemas de pago distintos.
El ingreso por habitante agrega la segunda capa. Con 10.104 dólares per cápita en Colombia y 10.960 en Perú, el gasto discrecional por persona en categorías nuevas es una fracción de lo que el mismo producto captura en un mercado desarrollado. La aritmética del ticket promedio no se arregla con mejor producto. Se arregla con otro país o con otro segmento.
La fragmentación no es un costo de expansión: es un costo estructural
El dato más limpio de fragmentación regional no viene del capital de riesgo. Viene del mercado de tecnología.
El estudio de ABES con IDC calculó que el mercado brasileño de tecnología de la información alcanzó 67,8 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento de 18,5% sobre 2024, por encima del promedio mundial. Con eso Brasil pasó de representar 34,7% a 38,4% del mercado de TI de toda América Latina, y quedó en el décimo lugar del mundo.
Léase al revés: casi cuatro de cada diez dólares de tecnología que se gastan en la región se gastan en un solo país, con su propio idioma, su propia normativa fiscal en plena reescritura y su propio sistema de facturación electrónica. El resto de la región, entera, pesa algo más de una vez y media lo que pesa Brasil, y está partido en veinte pedazos.
Para una compañía de software, eso significa que el segundo país nunca cuesta lo que costó el segundo estado en Estados Unidos. Cuesta como un lanzamiento nuevo: integración fiscal, integración de pagos, licencia local, equipo comercial local, contratos en otra moneda, soporte en otro huso.
La expansión regional se vende como una forma de multiplicar el mercado. Con frecuencia es una forma de multiplicar el costo fijo mientras el ingreso crece en pedazos pequeños.
El capital ya lo está descontando, aunque el relato no lo diga
Los números del capital de riesgo regional para 2025 muestran una industria que ya ajustó por tamaño de mercado, aunque siga hablando como si no.
Según el Latin America VC Report 2026 de Cuantico VP, la región recibió 4.126 millones de dólares en 681 rondas durante 2025, un aumento de 13,8% en monto frente a 2024 pero con el menor número de rondas desde 2017. El ticket promedio subió 16%, hasta 6,1 millones de dólares. Brasil concentró 2.032 millones; México, 980 millones; Colombia, 224 millones; Argentina, 172 millones; Chile, 249 millones; Perú, 35 millones.
Fintech se llevó 61% del monto con apenas 29% de las operaciones.
Esa distribución no describe optimismo. Describe una industria que concentra capital en menos apuestas, en menos países y en la única categoría donde el mercado disponible es indiscutiblemente grande: el crédito.
Perú, con 380,9 mil millones de dólares de PIB, recibió 35 millones de dólares de capital de riesgo en todo el año. Ese es el precio que el mercado le pone a la tesis de "construir para la región".
La regla que reemplaza a la original
Si el mercado manda, entonces acá la variable dominante no es la oportunidad. Es la restricción. Y una restricción se planifica distinto a una oportunidad.
La primera consecuencia es sobre el TAM. El mercado direccionable en esta región no se calcula multiplicando población por gasto promedio de un país desarrollado. Se calcula en unidades y en clientes reales que pueden pagar el precio real, en el país donde está la operación. Un TAM regional que necesita seis países para llegar a un número presentable no es un TAM: es una suma de seis mercados chicos con seis costos de entrada.
La segunda consecuencia es sobre la geografía como decisión de producto. Kavak no arregló su unidad económica lanzando funciones. La arregló saliendo de los mercados donde no cerraba. Salir de un país no es un fracaso operativo: es una decisión de portafolio, y en esta región suele ser la decisión de mayor impacto disponible.
La tercera es sobre qué se financia. Si el mercado manda, un fondo que opera acá debería estar preguntando primero por el tamaño del mercado alcanzable en el país sede, y solo después por el equipo y el producto. Eso implica financiar menos compañías con ambición regional temprana y más compañías con dominancia local temprana. También implica aceptar tamaños de salida menores y estructuras de capital más conservadoras, porque el techo del mercado es el techo del retorno.
La cuarta es sobre qué categorías tienen mercado suficiente. Las hay, y son identificables. El crédito, por el tamaño de la demanda insatisfecha y por la porción de capital que ya se dirige ahí. Los servicios a industrias exportadoras, donde el cliente vende en dólares y el mercado relevante no es local sino global. El software vendido desde la región hacia afuera, que resuelve el problema de tamaño de un solo movimiento. Y la infraestructura de un mercado grande de verdad: en Brasil, el mercado interno de tecnología crece dos dígitos y ya pesa como una economía mediana por sí solo.
Lo que no tiene mercado suficiente, casi nunca, es la categoría de consumo discrecional replicada de un país rico, vendida a un ticket bajo, en un país mediano, con costo de adquisición pagado en dólares.
La volatilidad es la tercera restricción, y es la que menos se modela
Tamaño y fragmentación son problemas estáticos. Se pueden medir una vez y planificar. La tercera restricción es dinámica y es la que hunde planes bien hechos.
Un mercado latinoamericano no tiene un tamaño: tiene un tamaño por año, y ese tamaño se mueve con el tipo de cambio, con el ciclo de commodities y con el resultado de una elección. Una compañía que factura en moneda local y compra insumos, nube y publicidad en dólares descubre que su mercado se encogió 30% en dólares sin que un solo cliente se haya ido.
Eso tiene dos efectos prácticos sobre la tesis de Andreessen.
El primero es que el "gran mercado" que justifica la inversión puede dejar de serlo por razones que no tienen relación con el producto. Un fundador puede ejecutar impecablemente durante tres años y encontrarse con un mercado direccionable menor que el del día en que empezó. Eso no ocurre en una economía de moneda de reserva.
El segundo es sobre el ritmo de gasto. En un mercado estable, quemar capital rápido para capturar participación es una estrategia con riesgo acotado. En un mercado volátil, el mismo comportamiento concentra el riesgo en un momento del ciclo. Las compañías regionales que llegaron a rentabilidad —Kavak entre ellas, después de reducir su huella— comparten un rasgo: ajustaron su estructura de costos a la versión pesimista del mercado, no a la proyectada.
La lectura correcta de "manda el mercado" en esta región incluye la varianza, no solo la media. Un mercado de tamaño medio y baja varianza puede ser mejor apuesta que un mercado más grande que se mueve 40% de un año a otro. Eso cambia el ranking de países, y casi nunca aparece en las tesis de inversión.
El contraargumento honesto
Andreessen tiene una respuesta a todo esto y es buena: si el mercado no alcanza, elige otro mercado. Su tesis no dice que hay que insistir en un mercado chico con mejor equipo. Dice exactamente lo contrario. En ese sentido, este artículo no lo contradice: lo lleva hasta su conclusión incómoda para la región.
La segunda objeción es más específica. Un mercado chico con estructura de monopolio puede ser mejor negocio que un mercado grande con estructura de commodity. Chile tiene el ingreso por habitante más alto del grupo y una industria minera con una cartera de proyectos de inversión de 104.549 millones de dólares declarada por Cochilco para el período 2025-2034, el mayor nivel en más de una década. Una compañía que sirve a esa industria no tiene un problema de tamaño de mercado, aunque el país tenga menos de veinte millones de habitantes. El tamaño relevante es el del bolsillo del cliente, no el de la población.
La tercera es que los mercados se construyen. Brasil creció 18,5% en gasto de tecnología en un año. La categoría de crédito digital que hoy se lleva la mayoría del capital de riesgo regional no existía como mercado hace quince años. Quien mira el TAM de hoy y concluye que no alcanza puede estar mirando la foto equivocada.
Todo eso es cierto. Y aun así, el fundador que apuesta a que el mercado va a crecer hasta alcanzar su estructura de costos está haciendo una apuesta macroeconómica, no una apuesta de producto. Vale hacerla. Pero hay que llamarla por su nombre y financiarla con un horizonte acorde.
La consecuencia operativa
Escribe tu mercado direccionable en unidades antes que en dólares. Cuántos clientes existen, cuántos pueden pagar tu precio, cuántos puedes alcanzar con tu estructura actual de distribución. Si el número de clientes reales cabe en una hoja, el tamaño ya te lo dijo todo.
Decide tu geografía antes de contratar. El costo de salir de un país es mucho mayor que el de no entrar. Cada mercado adicional agrega un regulador, una moneda, un régimen fiscal y una nómina, y ninguna de esas cuatro cosas se reduce con escala.
Y cuando alguien en tu directorio proponga expandir para crecer, pregunta primero cuánto queda por capturar en el país donde ya estás. Si la respuesta es mucho, la expansión es una distracción cara. Si la respuesta es poco, entonces el problema no era la expansión: era el mercado, y siempre lo fue.
La mesa
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