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Santiago, el hub que no pidió permiso
Capital, clima y una zona horaria incómoda. Por qué la ciudad se volvió un escritorio global de negocios.

Mira Solano
14 de agosto de 2026 · 7 min de lectura

Santiago nunca pidió ser un hub. Lo cual, en 2026, es precisamente por qué lo es. Fondos que hace cinco años solo aterrizaban en Miami ahora tienen llave en Providencia. Operadores que se cansaron del costo de San Francisco descubrieron una ciudad cara a escala local y barata a escala global, con fibra, Andes de fondo y una zona horaria que cubre Nueva York de mañana y Seúl de noche.
La tesis no es turismo de founders. Es infraestructura: energía, talento de ingeniería, un mercado de consumo que prueba rápido y un Estado que, a trompicones, aprendió a hablar de litio y datos sin sonrojarse. “No somos el próximo Silicon Valley”, dice una GP que pidió no ser citada. “Esa es exactamente la ventaja.”
No somos el próximo Silicon Valley. Esa es exactamente la ventaja.
We Are Vander nació aquí por una razón: esta ciudad trata los negocios como oficio, no como contenido. We Love Business. El resto es la mesa.


